Gigantes, marcas y valores

No sé nada de rugby más allá de lo que me comentó, acerca de sus valores, un amigo. Sus dos hijos lo practican como alternativa al “modelo” que supone el deporte rey en este país.

Esta semana ha fallecido Jonah Lomu. Al parecer el  jugador de rugby más mediático hasta la fecha, también el único que yo conocía. Miembro de los All Blacks de Nueva Zelanda revolucionó el rugby con sus 1.96 metros y 120 kilogramos con actuaciones de leyenda.

 

 

Durante su vida muchas fueron las marcas que se acercaron al gigante neozelandés. En un claro ejemplo de como los anunciantes se vinculan al deporte como un medio para lograr notoriedad y en la medida de lo posible impregnarse de los valores que este destila.

Esta fue su última acción publicitaria

Después de años retirado seguía siendo un referente para los amantes del rugby.

 

Adidas, la marca deportiva tradicionalmente ligada al rugby y patrocinadora de los All Blacks lo incluyó en su campaña “Impossible is Nothing”, dónde explicaba su actitud ante la enfermedad renal que padecía.

 

En España aquella campaña la protagonizó Lionel Messi, en un ejemplo de como las marcas se han de adaptar a los gustos, preferencias y usos de los mercados locales.

 

Se fue un gigante y se convirtió en leyenda de un deporte diferente a lo que estamos acostumbrados por estas latitudes.

 

Con valores interesantes para las marcas y ejemplo para jóvenes. Como muestra lo ocurrido en la reciente final del campeonato del mundo. Un jugador de los All Blacks le regaló su medalla de campeón del mundo a un niño que había saltado al campo.

“Un niño se coló en el campo de alguna manera, pero cuando él se acercaba para darme un abrazo, fue atrapado por un guardia de seguridad, derribándolo. Solo era un niño y el guardia un hombre, por lo que parecía que iba a romperle las costillas o algo así”, comentó el jugador neozelandés.

Sobre el obsequio explicó que “pienso que es una buena manera de recordar esta noche, en lugar de tener colgada la medalla en casa”. ”

 

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La música la pone el consumidor

Varias veces he comentado que en la partida que juegan marcas y consumidores son estos los que marcan las directrices.

En este caso, la música la pone los consumidores.

Desde Italia nos ha llegado el último ejemplo de quien tiene la sartén por el mango. El pasado mes de julio 1.000 músicos se reunieron para interpretar la canción “Learn to fly”. El objetivo era que sus creadores, los Foo Fighters dieran un concierto en esa región de Italia dónde no tocaban desde el 1998.

El vídeo lo han visto más de  26 millones de personas. Y la iniciativa promovida por el proyecto Rockin´1000  ha logrado su objetivo.

Dave Grohl en la web de la banda, confirmó que recalaran en Casena conmovidos por la acción de Rockin´1000.

La audiencia decide, las redes sociales actúan como catalizadoras del fenómeno. Se realiza el evento y consigue conectar con el grupo a través de la emoción de ver su “arte” interpretado por decenas de personas.

El consumidor ha tomado el control y ha logrado el tan celebrado engagement. ¿Pero hubiese sido posible la acción a la inversa? Es decir, un grupo que propone a sus seguidores re interpretar una de sus canciones como ejercicio de estilo, por motivos altruistas -apoyo a una causa-… creo que sí. El publicity obtenido como retorno garantizaría el éxito del “invento”. En el ejemplo que nos ocupa más de 26 millones de reproducciones del video, presencia en medios locales e internacionales, etc.

Quizás las marcas deberían escuchar la canción… Iniciativas como esta o el plan B de Ballantines y Carlos Jean parece que funcionan.

Marcas: Learn to Fly

Emo publicidad pre Navideña

¡Cómo son las marcas! se acerca la Navidad y a explotar los sentimientos. Si hace unos días comentabamos el spot de la lotería nacional y el cariz emocional de la creatividad, seguimos siendo impactados por una publicidad que en tan señaladas fechas busca tocarnos la fibra. Ikea se plantea otra Navidad y hace una semanas que están en campaña con “la navidad nos desamuebla la cabeza”

 

 

De correcto calificaría el spot. Pero la campaña se completaba con un site http://www.laotranavidad.es/ que contenía una verdadera joya en términos publicitarios. Si de tocar la fibra se trata, nada mejor que realizar un experimento con 10 familias reales. Los niños nos enseñan lo que realmente quieren hacer esta Navidad. ¿Qué escribirán los niños en la carta a los Reyes Magos? Y si tuvieran que escribir una carta a sus padres ¿que pedirían? Las respuestas se encuentran en su viral:

 

Si una marca de muebles y decoración puede lograr emocionarnos siendo coherente con su adn, una marca tecnológica también lo puede hacer y Apple se ha sumado a la tendencia con una nieta que le hace un regalo especial a su abuela:

 

Emoción y demostración de características del producto. El penúltimo “emoanuncio prenavideño”.

Un artista copia, un gran artista roba.

Picasso lo tenía muy claro: “un artista copia, un gran artista roba”. No sé si ahora esa afirmación sería políticamente correcta, pero sí me parece inteligente observar lo que hacen otras personas, marcas, empresas… y aprender, adaptar, evolucionar…

La constante innovación en fórmulas y formatos que vive el medio exterior hace que cada pocas semanas tengamos una novedad. Hace ya algunos meses en Stockholm, se instalaba en el andén de una estación de metro la creatividad de una nueva gama de productos de cuidado del cabello.

 

La instalación tenía la complejidad de que tenía que activarse al llegar un tren, y no por la presencia de los usuarios del suburbano.

Meses más tarde, la Swedish Childhood Cancer Foundation hizo su propia versión. Adaptó el formato a su mensaje. Bajo el mismo concepto lanzó su creatividad.

 

 

La sonrisa se trunca y Linn nos impacta y nos emociona. ¡Gracias, Picasso!.

Otra opción es la del homenaje. Éste es el caso de este spot grabado por TBWA G1 para viralizar por internet:

 

que versionaba el original de SONY Bravia, el famoso Balls

 

 

Aunque la frontera entre inspiración, homenaje, copia y plagio en ocasiones es difusa.

 

 

¿Se inspira también en otro spot de SONY?

 

 

¿Coincidencia? Lo cierto es que no ha habido litigio con lo que así debe ser.