Más vale tarde que nunca

Canal Sur dió la campanada la noche del 31. Cuatro días más tarde reacciona con un vídeo que muestra al director comercial de Canal Sur y al director de Andalucía Directo tomando nota del carbón que los andaluces están pidiendo para la cadena autonómica.

 

 

Ante un error de tal magnitud, las corporaciones tienen dos opciones. La primera es dejar que amaine el temporal, que se diluya en el tiempo. La segunda opción es afrontar los hechos pidiendo disculpas. En los tiempos que corren, en que tanto individuos como corporaciones somos casi “transparentes”,  parece que no queda más remedio que asumir los errores. La red y su socialización hace que cualquier noticia corra como la pólvora. En términos de cobertura, ésta se escapa del medio digital y alcanza a los medios físicos que se hacen eco de tweets, comments… Es el just in time, se genera la noticia, alguien se hace eco y se expande a una velocidad cercana a la de la luz.

Corporaciones y marcas han aprendido las ventajas de intentar apagar el conato de incendio en su fase más incipiente, evitando que se alimente el fuego a lo largo de los días ante reacciones tibias o inexistentes.

En este contexto creo que el vídeo, tanto en la forma como en el fondo, trabaja bien para el objetivo perseguido. Incluso el tono pseudo-humorístico me parece acertado. Pero creo que llega algo tarde. A grandes males, grandes remedios. Tras el fiasco del 31 lo lógico hubiese sido una respuesta en menos de 24 horas, pero claro los timings son distintos en entidades públicas y privadas. Pero “más vale tarde qué nunca”.

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Campana sobre Campana

Hace un año el diario El Mundo me preguntaba sobre la importancia de los spots posicionados como último del año y el primero del año. Mi discurso hacía referencia a que su importancia había decrecido con la dispersión de la audiencia. Este año hemos vivido un fenómeno sin precedentes: las no campanadas de Canal Sur.

 

Visionario el comentario del presentador, diciendo que no habrá problemas. Afortunadamente la publicidad era de carácter institucional, porque el efecto sobre una marca comercial hubiese dado mucho juego. Coca cola no ha resultado mal parada del fiasco de la autonómica andaluza.

No es el primer error: en el 1989 y en 1994 se produjeron dos episodios que hicieron que todas las cadenas tuviesen muy en cuenta la diferencia entre cuartos y campanadas.

 

 

Pero ahora vivimos en otra época, con redes sociales que actúan de altavoz inmediato magnificando los errores ajenos. El director de emisiones de Canal Sur ha dimitido por el patinazo del 31, ejemplo de dignidad en una España en la que la palabra “dimisión” parece no tener cabida excepto en la RAE.

 

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Las campanadas han dejado de tener la relevancia publicitaria de antaño. Aunque algunas marcas como Estrella Galicia siguen apostando con éxito por lograr notoriedad gracias al cambio de año. La marca de cerveza logró que el primer brindis del año fuese con jugo de cebada en las cadenas de Mediaset y Atresmedia.

Como en años anteriores, Anne Igartiburu y Ramón García concentraron la mayor cuota de pantalla (45,6% para la primera). Si sumamos la 2 y las cadenas de Forta estamos hablando de que la cuota de pantalla que obtuvo Estrella Galicia con su brindis debió alcanzar como máximo el 40%. Con lo que nos planteamos ¿qué pasaría si volviese a tener publicidad la RTVE o si alguna marca lograra estar presente mediante algún tipo de patrocinio “cultural”?