La música la pone el consumidor

Varias veces he comentado que en la partida que juegan marcas y consumidores son estos los que marcan las directrices.

En este caso, la música la pone los consumidores.

Desde Italia nos ha llegado el último ejemplo de quien tiene la sartén por el mango. El pasado mes de julio 1.000 músicos se reunieron para interpretar la canción “Learn to fly”. El objetivo era que sus creadores, los Foo Fighters dieran un concierto en esa región de Italia dónde no tocaban desde el 1998.

El vídeo lo han visto más de  26 millones de personas. Y la iniciativa promovida por el proyecto Rockin´1000  ha logrado su objetivo.

Dave Grohl en la web de la banda, confirmó que recalaran en Casena conmovidos por la acción de Rockin´1000.

La audiencia decide, las redes sociales actúan como catalizadoras del fenómeno. Se realiza el evento y consigue conectar con el grupo a través de la emoción de ver su “arte” interpretado por decenas de personas.

El consumidor ha tomado el control y ha logrado el tan celebrado engagement. ¿Pero hubiese sido posible la acción a la inversa? Es decir, un grupo que propone a sus seguidores re interpretar una de sus canciones como ejercicio de estilo, por motivos altruistas -apoyo a una causa-… creo que sí. El publicity obtenido como retorno garantizaría el éxito del “invento”. En el ejemplo que nos ocupa más de 26 millones de reproducciones del video, presencia en medios locales e internacionales, etc.

Quizás las marcas deberían escuchar la canción… Iniciativas como esta o el plan B de Ballantines y Carlos Jean parece que funcionan.

Marcas: Learn to Fly
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Un artista copia, un gran artista roba.

Picasso lo tenía muy claro: “un artista copia, un gran artista roba”. No sé si ahora esa afirmación sería políticamente correcta, pero sí me parece inteligente observar lo que hacen otras personas, marcas, empresas… y aprender, adaptar, evolucionar…

La constante innovación en fórmulas y formatos que vive el medio exterior hace que cada pocas semanas tengamos una novedad. Hace ya algunos meses en Stockholm, se instalaba en el andén de una estación de metro la creatividad de una nueva gama de productos de cuidado del cabello.

 

La instalación tenía la complejidad de que tenía que activarse al llegar un tren, y no por la presencia de los usuarios del suburbano.

Meses más tarde, la Swedish Childhood Cancer Foundation hizo su propia versión. Adaptó el formato a su mensaje. Bajo el mismo concepto lanzó su creatividad.

 

 

La sonrisa se trunca y Linn nos impacta y nos emociona. ¡Gracias, Picasso!.

Otra opción es la del homenaje. Éste es el caso de este spot grabado por TBWA G1 para viralizar por internet:

 

que versionaba el original de SONY Bravia, el famoso Balls

 

 

Aunque la frontera entre inspiración, homenaje, copia y plagio en ocasiones es difusa.

 

 

¿Se inspira también en otro spot de SONY?

 

 

¿Coincidencia? Lo cierto es que no ha habido litigio con lo que así debe ser.